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España: El Patio andaluz
Breve historia de un gran invento arquitectónico

Como casi todas las cosas buenas y bellas, el Patio andaluz tiene sus orígenes en el Oriente, sea en la antigua Persia o en la península árabe. Allí hay que buscar sus precursores arquitectónicos.



Patio nazarí, Granada
Patio de los Arrayanes
Seguramente, las particularidades del Patio andaluz se desarrollaron durante el Califato de Córdoba (929 – 1031) y luego se añadieron un par de detalles decorativos durante las dinastías de los Abbadíes (Reino de Sevilla, hasta 1095), Almorávides (1095 – 1147) y Almohades (1147 – 1248). Pero la estructura general del Patio apenas cambió desde el Siglo XI.

Ya en la casa del profeta Mahoma en Medina hubo – en rasgos generales y todavía algo primitivos – el orden arquitectónico que iba a crear el Patio.


La casa de Mahoma tuvo un gran Patio central, limitado por dos lados por edificios y por los dos otros lados por salas abiertas formadas por columnas provisionales que consistieron en palos de palmas, y el techo, también provisional, fue de paja y ramos de palmas. Allí pudo estar el ganado, los camellos y caballos. Después de la conversión de Mahoma (622) ese gran Patio central se convirtió en un templo al aire abierto, porque la casa no podía acoger a tantos fieles a la hora de la oración. Así la casa del Profeta se transformó en la primera Mezquita y en un modelo para los futuros templos del Islam y su Patio en probable modelo del Sahn (Patio de Mezquita), en el que tiene lugar la oración del viernes.

Patios primitivos ya existieron antes en Arabia, incluso en épocas precristianas, p.ej. en el Templo de Hukka (Siglo II antes de Cristo), en cuyo centro hubo un patio con pozos.

Los "Patios sagrados" de templos, mezquitas o conventos cristianos (claustros) siempre tenían una función muy especial, ya que eran importantes espacios arquitectónicos para demostrar y practicar la fe: las fuentes para la purificación antes de la oración, lugares para lecturas religiosas y meditaciones.



Patio mudéjar
Sevilla, Alcázar

Pero quisiera concentrarme ahora en los "Patios profanos" de casas y palacios que para sus propietarios combinaban ventajas meramente funcionales y útiles con las de un espacio representativo que demostraba la riqueza y hospitalidad del dueño. Cuánto más alto era la posición social o el título de nobleza, tanto más importancia tenía esa función del Patio representativo. Sin embargo, los primeros patios de épocas precristianas hasta los primeros siglos del calendario islámico tuvieron una estructura arqutectónica más o menos simple.

En muchos casos, se trataba sólo de espacios rodeados de pisos de una sola planta con paredes de ladrillos o adobe. Servían para la administración de agua y el cultivo de plantas útiles, teniendo pozos subterráneos en el centro y pequeñas huertas o jardines. Si había columnas y bóvedas, eran a veces provisionales y de madera en vez de piedra.

En las casas de campo, predominaba (y en muchos casos hasta hoy día) la estructura de una sola planta con patios muy ampiospara acoger el ganado, mientras que las casas y palacios en las ciudades podían llegar a tener la asombrosa altura de cinco o seis pisos y los patios en esos "rascacielos de la Edad Media" (p. ej. En Sanaa) eran altos y estrechos.



Sevilla, Palacio de
la condesa de Lebrija

En casas de más de un piso, la(s) planta(s) superior(es), más secas y calurosas se utilizaban como pisos de invierno, mientras la planta baja, más fresquita y algo húmeda, servía de dormitorio durante el verano (como se sigue practicando hasta hoy día en muchas regiones del Mediterráneo y del Oriente.



Patio renacentista, Sevilla, Palacio
de Miguel de Mañara [zoom]
Después de los comienzos humildes del Patio, los elementos decorativos obtenían cada vez más importancia en todo el imperio islámico, tanto en Andalucía como en el Norte de África. La decisiva formación del Patio andaluz en su estructura general surgió durante el Califato de Córdoba a lo largo del Siglo X.


Durante el reino del Califa Abderrahman III se construyeron los suntuosos palacios de Medina Azahara, donde los Patios fueron rodeados de columnas de mármol y de paredes magníficamente decorados de azulejos y mosaicos. Pero no sólo califas y la alta nobleza, también los ricos mercaderes árabes de Andalucía dictaron la moda de la decoración del Patio, influyendo así también en el gusto de amplias capas de la población que empezaban a imitar – mientras que sus recursos financieros lo permitieran – esos Patios de Lujo. Columnas de marmol finamente labradas, bóvedas innovadoras y rejas de madera por las que los habitantes de la casa, sobre todo las damas del harén, podían observar lo que pasaba en el Patio sin ser vistas deste el mismo.



Patio barroco, Sevilla
Museo de Bellas Artes
Así mismo, la superficie del Patio se decoraba con materiales cada vez más lujosas. En vez del pozo subterráneo, se instalaron fuentes en forma de estrellas formadas por azulejos y losas de mármol cubrían un suelo que antes había consistido en ladrillo o tierra. Como alternativa al suelo de mármol o azulejos, en muchos Patios se plantaban jardines en los que dominaban flores de perfume aromático como jazmines, azahar y rosas


Que también podían evocar un efecto afrodisíaco – sobre todo cerca del harén. Un fenómeno muy interesante de la arquitectura andaluza es el "Crucero": la instalación de dos canales de agua en forma de una cruz. Los cuatro brazos de los canales parten de una fuente central y dividen el jardín en cuatro cuadrados de igual tamaño. Ese tipo de Patio-Jardín tan frecuente en Sevilla, Córdoba y Granada es de origen persa y tiene como fundamento el principio filosófico de "Tschahar Bagh" ("Cuatro Jardines"). Ese tipo de jardín fue traido a Andalucía por los arabes. Para los arquitectos musulmanes, esos cuatro jardines eran una visión terrestre del Jardín del Paraíso ultramundano. Con exactitud matemática se construía ese símbolo del paraíso en cuyo centro se encuentra la fuente que da vida – en palacios y mezquitas a veces debajo un pabellón – y partiendo de esa fuente marcan los canales las cuatro direcciones, llevando el agua a los cuatro jardines. El Patio es el corazón de la casa árabe-andaluza y el corazón late en la "Fuente de Allah" en medio del Patio.



Sevilla, Patio con toldo
Después de la reconquista cristiana (Sevilla 1248, Granada 1492) la importancia del Patio para la casa andaluza apenas cambiaba. Incluso la nobleza cristiana mandó la construcción de casas y palacios en estilo Mudéjar, imitando así la decoración árabe y mezclándola con pocos elementos góticos o renacentistas.

Los arquitectos y decoradores seguían siendo sevillanos y granadinos musulmanes o fueron traídos desde Marrakech. Y seguían construyendo Patios con finas columnas y bovedas de estrellas espectaculares.

Entre las novedades de moda que trajo el Renacimiento italiano durante los Siglos XV y XVI a la decoración del Patio andaluz, pertenecían sobre todo representaciones de seres humanos o animales (normalmente prohibidas en el Islam): frescos de escenas mitológicas adornaban las paredes, estatuas, relieves y medallones, preferentemente de mármol genovés, decoraban los portales de Patios e incluso la entrada principal de las casas. Eso significaba una cierta ruptura con la tradición islámica, ya que los palacios árabes y mudéjares habían sido construídos según el principio "humildad hacia afuera y pompa dentro".

Las fachadas de palacios árabes eran muy austeras (no sólo en Andalucía) porque no era bien visto ostentar demasiadamente la riqueza. Pero huéspedes y amigos que tenían la confianza del dueño, compartían la pompa y el lujo escondido que se demostraba sobre todo en el Patio, centro y corazón de la parte privada de la casa.



Patio neoclásico
Museo de Botero, Santafé de Bogotá

A pesar de los elementos italianos, las particularidades de origen árabe seguían predominantes en Andalucía y en la arquitectura del Ppatio lo son todavía hoy. Y no es de asombrar, porque comparado con las columnas tan finas y elegantes y la perfección de estrellas infinitamente entrelazadas del estilo Mudéjar, un Patio renacentista de Florencia parece casi de gravedad tosca.

Un detalle sumamente interesante y también de raíces árabes se mantiene hasta hoy día en Andalucía: las rejas de puertas y ventanas, a veces de madera muy finamente tallada. Y todavía parece tener la misma función: la idea del harén: las damas de la casa pueden observar todo lo que pasa en el Patio y en la calle sin ser vistas ellas mismas.

En lugares turísticos como Sevilla, Córdoba o Granada ese principio se aplica casi en sentido irónico. Para subrayar los atractivos turísticos, la mayoría de las casas y palacios antiguos han abierto sus puertas (con las rejas cerradas) y permiten así algo que se podría llamar un Peep-Show cultural – impresiones de un paraíso íntimo. ¿Para quién ofrece más diversión ese arreglo – para los turistas que obtienen impresiones sorprendentes contemplando ese espacio privado, admirando la belleza del Patio o burlándose de algunos detalles muy kitsch o para los habitantes que escondidos detrás de las rejas que se divierten con la envidia de los visitantes. Cada uno de los forasteros deseará un Patio así para su propia casa lejana.



Patio Hostal Amaru, Cuzco

Quién tiene los suficientes recursos y el buen gusto, vuelve a construir una casa andaluza tradicional cuya corazón late en su Patio. Y a pesar de que el Patio tipo andaluz tenga ya más de mil años, sigue siendo de moda y fue exportado con éxito de Andalucía al nuevo mundo. Es que su combinación de utilidad (sombra, agua, frescura) y decorativa representación es genial. Mediante unos adornos eternos y siempre modernos como azulejos, fuentes y flores, bóvedas estrelladas se crea un espacio de la belleza y armonía, silencio y meditación. Un pequeño Jardín del Paraíso.

Texto + Fotos: Berthold Volberg para imprimir   


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