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España: Girona - una ciudad modelo

Casi siempre queda a la sombra de su "gran hermana" Barcelona. Y muchos de los turistas que llegan aquí al aeropuerto Costa Brava se dirigen directamente a Barcelona o a las playas del Mediterráneo. Sin embargo, Girona, la bella desconocida y capital de provincia situada más al este de España, ofrece mucho a sus visitantes. En una ambiciosa investigación sobre la calidad de vida en ciudades españolas, llevada a cabo por el prestigioso diario EL PAIS a principios de los años 90, Girona ocupó el puesto N° 1 del ranking.

Una serie de récords estadísticos originaron ese triunfo sorprendente de Girona, como p. ej. Una de las rentas per cápita más altas de Europa, los muy bajos niveles de desempleo y criminalidad. Además, también la oferta cultural, muy abundante para una pequeña ciudad de sólo 72.000 habitantes, las numerosas posibilidades de ocio y una situación geográfica difícilmente superable contribuyeron a considerar Girona la ciudad de España donde mejor se vive. Pues, en tan sólo 20 minutos se llega desde Girona tanto a las playas mediterráneas como a las cumbres de los Pirineos que ya se pueden ver desde la colina catedralicia de la ciudad.

Los turistas que visitan Girona durante un par de días, no se interesarán por las estadísticas que demuestran la calidad de vida. No obstante, será suficiente una sola mirada a las vistas de postal que ofrecen las fachadas pintorescas del casco antiguo que se reflejan en las aguas del Riu Onyar para llegar a la conclusión que los que viven en esta bonita ciudad modelo disfrutarán de su vida.

No son tanto algunos monumentos singulares que definan el encanto de Girona – hay otras ciudades en España de tamaño parecido que que tienen más monumentos espectaculares entre sus murallas (Toledo, Segovia, Salamanca).

Es más la estampa llena de armonía del "Barri Vell", que consigue fascinar a cada recién llegado visitante. Especialmente, si el primer encuentro con Girona tiene lugar a la luz del sol poniente, la belleza de Girona se mostrará con plena intensidad. Como si los habitantes hubieran construído el escenario de las casas que se asoman a la orilla del río especialmente para esas horas de luz dorada de la tarde. Dominan colores como amarillo, albero y matices rojizos que a la luz del arrebol crepuscular encantan por su enigmática luminosidad. Toda la colina de casas pintadas de colores ardientes parece de repente una formación de cubitos multicolores construídos por un niño. Uno se puede sentir como en una ciudad en miniatura al cruzar uno de los diminutos puentes peatonales que llevan al casco antiguo.

Después de llegar y adentrarse en el Barri Vell, paseando por sus callejones y sus arcadas, se puede tomar Girona por una ciudad toscana o genovesa, elegante y algo "pija", por sus numerosas tiendas de lujo y la suavidad del paisaje que rodea el lugar.

Naturalmente, como casi siempre en la península ibérica, el conjunto de casas de Girona está dominado por la silueta de la catedral que se presenta con una atrevida mezcla de estilos. Desde lejos, sólo se ve su majestuosa fachada barroca y el campanario barroco, construídos a partir de 1616 del arquitecto y escultor catalán Pedro Costa (y no concluído antes de los años 60 del siglo XX).


Luego se sube por la espectacular escalera barroca (1690), que a la vez funciona como magnífico mirador a las cercanas cumbres de los Pirineos. De cerca, también se descubre el antiguo campanario de estilo románico (hacia 1150) a la izquierda del coro. Y no se debe olvidar de visitar el claustro, del más clásico estilo románico de Cataluña. Pero al entrar en la catedral, el templo sorprende con un corazón gótico purísimo e incluso presenta un récord mundial: después de largas discusiones controversas, el arquitecto Jaime Bofill decidió en 1415, concluir la catedral construyendo sólo una nave– pero de 23 metros de anchura. Es la nave gótica más ancha del mundo. Por esa anchura tan atípica del gótico, la catedral parece más grande de lo que es.

Sobre todo impresiona el coro cuyas columnas finas logran otorgar elegancia al austero rectángulo de la nave.

El Museo de la Catedral es muy recomendable, guarda riquezas singulares como uno de los tapices más antiguos de Europa del siglo XI y un manuscrito que contiene un comentario al Apocalípsis (copia de otro del Beato de Liébana) del siglo X (uno de los libros más valiosos de España) y un trono pétreo que dicen que era de Carlomagno que cruzó los Pirineos para expulsar a los árabes de Cataluña.


Hasta los finales del siglo IX , los árabes fueron expulsados del norte de Cataluña y después, la cultura y arquitectura románica conquistaron las ciudades catalanas. Muy cerca de la catedral y al lado de las murallas, se erige el monumento románico más bello de Girona: la abadía benedictina Sant Pere de Galligants, construída hacia 1130. Destacan el campanario con sus numerosas columnas y el portal principal con un rosetón grande y graciosos monstruos que debieron asustar a los pecadores y demonios. Hoy día, la iglesia guarda el Museo Arquelógico de la ciudad.

Al lado de la Iglesia de Sant Feliu se puede entrar por una puerta en la muralla al llamado "Call", el antiguo barrio judío de Girona. Durante la historia de dos mil años de la ciudad, la comunidad judía desempeñaba un papel principal, contribuyendo a convertir Girona en un importante lugar de comercio y prosperidad.

Hasta que en el año 1392 – ironía cruel de la historia: exactamente cien años antes de la expulsión oficial de los judíos por los Reyes Católicos – un horrible progromo puso fin a la judería de Girona y los habitantes fueron asesinados o expulsados. Pero todavía existen las estrechas callejas medievales que aún conservan algo de la atmósfera del Call.

Dentro de la judería se encuentra otro monumento interesante de Girona: los Baños Árabes. Pero el nombre no es acertado: aunque se trata probablemente de los Baños Públicos más antiguos de Europa, no pueden ser de origen árabe, ya que datan de 1150, mientras que los árabes ya abandonaron Girona en el siglo IX. El nombre se referirá al estilo arquitectónico del edificio que muestra rasgos mudéjares de inspiración árabe.

En frente de los Baños Árabes se puede subir una escalera que lleva al Passeig de la Muralla: un bello paseo muy recomendable alrededor de las murallas de la ciudad. Ese Paseo ofrece vistas sorprendentes a los monumentos de Girona, un par de restos arquelógicos romanos y jardines que especialmente durante el verano dan sombra y frescor. Además, desde el Passeig de la Muralla llevan diversos caminos indicados por el paisaje alrededor de Girona.


No importa que uno se decida por una caminata larga o una vuelta chica por el Passeig de la Muralla, un día en Girona debe ser despedido por una abundante cena de tapas en la Rambla Llibertat, paralela a la orilla – p. ej en las terrazas del restaurante "L`Arcada", o en la Plaza del Ajuntament. Al contemplar la vida en las plazas y terrazas de Girona, esos escenarios parecen un inmenso salón al aire libre. Y esa característica – aparte de la armonía arquitectgónica – hace de Girona una ciudad tan simpática: todas las dimensiones son humanas y el ritmo de la vida está dominado por serenidad mediterránea sin prisas.

Recomendaciones y Enlaces:

Hoteles:
Hotel Peninsular
C. Nou N° 3
17001 Girona
Tel. (0034)-972203800
Fax : (0034)-972210492
www.novarahotels.com

Situado en frente del Pont de Pedra que lleva al casco antiguo:
Habitación doble entre 58,- 63,- €, desayuno 6,- €


Hotel Condal
C. Joan Maragall N° 10
17002 Girona
Tel. (0034)-972204462

En un barrio nuevo, pero muy cerca de la ciudad antigua. Pequeñas habitaciones, servicio muy amable. H. doble 50,- €, h. singular 30 – 35,- €,

Restaurantes:
En la Rambla Llibertat hay muchos con terrazas (p.ej. "L`Arcada"), también en la Plaza del Ayuntamiento

Enlaces:
www.girona.com (sólo en catalán)
www.ajuntament.gi (sólo en catalán)

Texto + Fotos: Berthold Volberg para imprimir   


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