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España: ¡No jubilemos la memoria!

Que la Historia no siempre es fácil de manejar, sabemos muy bien en Alemania. Pero no sólo los herederos del Tercer Reich mordisquean sin ganas el pastelito del pasado. En España la Guerra Civil (1936-1939) era durante largos años un tema intocable y tan sólo últimamente está empezando un proceso de afrentamiento a los hechos históricos. Finalmente este proceso salió de los centros de investigación a la calle y a los medios de comunicación.

Responsable para esta mirada sana hacia atrás y del interés – ¡por fin! – abiertamente público, no es tan sólo el malestar histórico español. También han ayudado en gran medida publicaciones como Los soldados de Salamina de Javier Cercas y películas como Tierra y Libertad de Kenneth Loach.

Recientemente tropecé, investigando para una novela, con una serie de fotografías del famoso fotógrafo de guerra Robert Capa (1913-1954) con título "Montblanc, cerca de Barcelona". Mi sorpresa fue mayor cuando leí paralelamente en la excelente biografía escrita por Richard Whelan, que dicho Capa se desplazó el día 25 de octubre 1938 a Montblanc para fotografiar una despedida de las Brigadas Internacionales. Como vivo en el mencionado pueblo "cerca de Barcelona", se despertó de inmediato mi interés. Medio año más tarde y, dicho sea de paso, por una mera casualidad de la vida di con el lugar donde se hicieron aquellas fotos. Junto con las fotos y el lugar descubrí uno de los últimos capítulos de la Guerra Civil.

1938 y en vista de las atrocidades que se cometieron en los dos lados, decidió el precursor de la ONU, la Sociedad de Naciones, ordenar a las dos partes bélicas que expulsaran sus aliados extranjeros del territorio español. Las fuerzas de "No intervención" esperaban ayudar con esta resolución a la pacificación del conflicto sangriento. La República, a cuyo lado lucharon las Brigadas Internacionales, decidió respetar – como únicos – la resolución. A finales de octubre 1938 reunieron a los restos lamentables de las tropas de Alemania (Brigada Thälmann), Estados Unidos (Brigada Abraham Lincoln) y de los muchos otros países para brindarles una despedida grandiosa.

Aparte de las fiestas en los pueblos, la República – o lo que quedaba de ella – organizó tres despedidas importantes. La mayoría de los soldados viajaron primero del frente del Ebro, y aquí especialmente de Marçà, a Les Masies, cerca de L’Espluga de Francolí y Montblanc (35 quilómetros de Tarragona). Después de una noche lluviosa, marcharon bajo un sol resplandeciente hacia un antiguo balneario que actualmente es un albergue de juventud. Eran alrededor de 2000 Brigadistas que se amontonaron en el patio de este edificio. Había estadounidenses, italianos y seguramente también algún alemán (se sabe a ciencia cierta sólo de un comisar) y 50 nacionalidades más. Les habló – aparte de generales como Modesto, Líster y Campesino – también el presidente de la República, Juan Negrín. En su discurso muy emocional, les prometió que su lucha no habría sido en vano: "Nosotros tenemos un deber que cumplir y es el de conseguir para España un porvenir nuevo, más humano y progresivo. Y lo cumpliremos. Pueden caer diez, cien, mil; pero cuando un pueblo quiere vencer, no sucumbe jamás y vence, aún a costa de los mayores sacrificios.

Camaradas combatientes, amigos y hermanos: ¡Viva la República!" En su discurso, Negrín también prometió a todos los combatientes el derecho a la nacionalidad española, una vez acabada la guerra. Esto causó algún revuelo a principios de los noventa, resultando en que 1996 finalmente se concedió tal derecho a los pocos supervivientes.

Desde Les Masies, cuya ubicación exacta los censores mantuvieron en secreto por miedo de bombardeos, salió el tren hacia Barcelona. Allí se hizo el 28 de octubre un gran desfile, donde participaron cerca de 200,000 personas. En documentales de la época se ve como el público cubrió a los Brigadistas con un mar de flores y como algunas mujeres se lanzaron sobre estos extranjeros, abrazándolos y besándolos. Debieron de sentir lo que Dolores Ibaúrri, la Pasionaria, expresó el mismo día de esta manera: "Un sentimiento de angustia, de dolor infinito, sube a nuestras gargantas atenazándolas... Angustia por los que se van, soldados del más alto ideal de redención humana, desterrados de su patria, perseguidos por la tiranía de todos los pueblos... Dolor por los que se quedan aquí para siempre, fundiéndose con nuestra tierra y viviendo en lo más hondo de nuestro corazón, aureolados por el sentimiento de nuestra eterna gratitud."

Después de esta ceremonia espectacular tan sólo les quedó el camino a través de los pirineos, y volver a sus países de origen, que muchas veces no les recibieron con tantos elogios como los con que habían sido despedidos. Muchos alemanes se exiliaron a la Unión Soviética, unos cuantos permanecieron en Francia y otros se quedaron en Bergen-Belsen, Dachau y tantos otros sitios, sea cual sea su nombre.

Ahora hace 65 años que todo eso pasó y sin embargo no se han curado las heridas de entonces. Esto se nota especialmente en ambientes rurales, donde sale mucho dolor a la luz cuando se toca este tema. A diferencia de las ciudades, donde debajo del manto del anonimato se esconden los autores del crimen, aquí los ves cada día saliendo y entrando a su casa.

Todo cambia, cuando es el vecino quien mandó el abuelo a la cárcel o incluso a ponerse contra una pared recientemente blanqueada.

Para prevenir el olvido, este año celebraremos el 65º aniversario de la despedida a las Brigadas Internacionales. La asociación "No jubilem la memòria" está organizando para el histórico 25 de octubre unos actos conmemorativos y dos exposiciones. En la primera de las exposiciones "Los últimos quince días de las Brigadas Internacionales" se presentará material fotográfico inédito. Entre ello siete páginas con contactos de Robert Capa que muestran imágenes de Les Masies y de Marçà. Estos contactos no se han expuesto hasta ahora. Paralelamente, el Museo de la Vida Rural expondrá una colección de carteles de la época. Para retrazar el camino de las Brigadas, la exposición se trasladará el día 1 y 2 de noviembre a Marçà. También allí habrá un acto conmemorativo. Se espera la presencia de Brigadistas como Milton Wolf, pero también la de historiadores reconocidos internacionalmente como Paul Preston y Gabriel Jackson.

Tal vez Capa, quien cumpliría los 90 años el 22 de octubre, si no hubiera pisado una mina en Indochina, retornaría a Les Masies para volver a sacar fotos de los envejecidos Brigadistas. Lo más seguro es que encontraría muchos amigos de entonces.

Texto + Fotos: Nil Thraby para imprimir  

Más información en:
nojubilemlamemoria.org
La web oficial para los eventos de octubre/noviembre 2003. Información, programa, hoteles etc.

lacucaracha.info
Web excelente sobre la Guerra Civil. Especialmente notable también la sección de música

museuvidarural.com
La web del Museu de la Vida Rural


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