ed 11/2008 : caiman.de

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[art_3] América-Latina: Cuando la pobreza hace ciudades

La ciudad la crean sus habitantes por mucho que quiera organizarla sus gobernantes. Estos sólo consiguen reorganizar lo ya pasado y, en el mejor de los casos, intentan crear proyectos que nunca se desarrollan tal y como se pensaron, pues lo ciudadanos los irán poco a poco cambiando. Esta idea es mucho más clara en lo que se refiere a las zonas de pobreza en donde la autoconstrucción (chabolas) es lo normal, siendo la creación de las ciudades (en este caso concreto) un exacto conjunto de miles de decisiones individuales. Este fenómeno es cada vez menos importante en las ciudades desarrolladas, aunque siga existiendo, por supuesto, pero en una proporción muy pequeña comparado con las macrociudades subdesarrolladas. Las causas de este hecho son varias.

Favela Monte Azul, São Paulo

Por una parte la natalidad del mundo subdesarrollado es mucho más alta, generando así un crecimiento de la población muy alto frente al estancamiento desarrollado. Por otra, el éxodo rural que sufrió durante la segunda mitad del XX el mundo desarrollado, se produce ahora en el subdesarrollado, acudiendo ingentes cantidades de personas a las ciudades. En tercer lugar, el subdesarrollo se caracteriza por una falta de capitalización, por lo que los ayuntamientos de estas ciudades manejan unos presupuestos muy bajos respecto a la cantidad de inmigración rural recibida. Por ello son incapaces de encauzar y reorganizar los asentamientos, que nacen y se desarrollan a una velocidad que supera cualquier tipo de inversión.

Por todo esto las ciudades subdesarrolladas crecen a una velocidad vertiginosa (ya son las mayoría de los grandes centros urbanos y, de seguir las pautas, en un futuro próximo pueden ser las mayores de todo el mundo).

¿Qué ocurre entonces? Que aparece el urbanismo de la pobreza, un fenómeno denominado de múltiples formas (Fabelas, ranchitos, bindonville…) pero con una sola realidad. La creación de una nueva ciudad que termina rodeando a la antigua como un cinturón de pobreza. Quizás una de las caras más amargas de la actual globalización.

Gramacho, Rio de Janeiro

Debido a su falta de planificación nos encontramos con tejidos urbanos densos, con escasos espacios públicos, sin las necesidades básicas (agua, alcantarillado, asfaltado, luz, educación, sanidad, comunicaciones…). Junto a ello, la ubicación de estas zonas coincide, lógicamente, con los terrenos menos apetecibles, ya sea por riesgos geológicos (grandes pendientes con un alto riesgo de derrumbes), climatológicos (llanuras inundables…) o medioambientales (zonas de enfermedades endémicas, como los pantanos o los propios vertederos).

Todo esto genera por si solo un panorama de pesadilla que todavía no hemos terminado de describir. Pues las propias personas que ocupan estas zonas, su perfil socioeconómico, hace que en estas zonas no tengan el capital suficiente para automejorarse. Por lo contrario, a la inseguridad sanitaria provocada por la falta de higiene pública y agua potable, se une otra inseguridad, la de las propias mafias que, ante la pasividad de las autoridades, termina por controlar las zonas en función de sus intereses. La historia no suele acabar aquí, y a las luchas entre mafias es normal que se unan elementos paramilitares, represiones brutales por parte de la policía…

Y es que no nos debemos extrañar que en ellas lo normal sea el trabajo informal (recogida de chatarra, rebusca en los vertederos, limpiabotas, pequeñas chapuzas, comercio clandestino…) o el ilegal (prostitución, venta de drogas, armas, asesinos a sueldo…). Pocas posibilidades les restan a esta población habitualmente poco educada y con escasa salida en unos países con crecimientos económicos muy bajos.

Ante todo ello estas ciudades de la pobreza se convierten (Lynch) en zonas de temor que los ciudadanos del centro intentarán evitar, produciéndose una curiosa invisibilización de las mismas (Albós) que hace que los poderes públicos las olviden por completo en sus planes y reformas. Sólo se tendrán en cuenta cuando generen problemas a la ciudad central.

Rio de Janeiro

Y es que, quizás como guinda a este pastel de la infamia, estas ciudades subdesarrolladas se conforman de una forma dual que agudiza aún más las diferencias.

Junto a las chabolas del primer plano vemos crecer al fondo una ciudad hiperdesarrollada de rascacielos. Es la imagen perfecta del mundo subdesarrollado actual que más que pobre es profundamente desigual. Gracias a la globalización y la deslocalización de la industria desde los países ricos a los pobres, el tradicional mundo subdesarrollado ha ido generando una clase alta que controla los recursos y la política. Frente a ella se encuentra la pobreza extrema, sin esa clase media típica de los desarrollados que genera estabilidad social y política. Su falta es uno de los puntos centrales del subdesarrollo, pues en esta clase media en donde se funda nuestras democracias y sociedad de consumo.

Ante todo esto alguno podrá pensar; Bueno, sí, es una lástima, pero a mi no me afecta… El problema es que (junto a su falta de sensibilidad) esta respuesta es profundamente falsa, pues varios de los problemas globales actuales tienen un punto clave en estas ciudades de la pobreza. Desde el comercio de droga a la inmigración incontrolada no las podríamos entender sin ver antes de dónde parte el problema. Aún más, si nos ceñimos a zonas islámicas, ¿hay mejor lugar para captar miembros para organizaciones terroristas que plantean sus atentados como una demagógica defensa contra el capitalismo que hunde en la miseria grandes zonas del planeta? ¿No es un lugar perfecto para que la religión islámica en sus variantes más radicalizadas controle a grandes masas de población sin acceso a la educación o un nivel digno de vida?

Favela Monte Azul, São Paulo

Otra cuestión distinta sería analizar las ciudades de la pobreza en el mundo desarrollado (lo que se ha denominado cuarto mundo), pero eso será tema de otro artículo, pues sus peculiares características las hacen dignas de ello.

Por el momento, y si queréis acercaros de una forma más personal a la vida de estas ciudades os recomiendo un libro que a mi me impactó hace unos años. La Virgen de los Sicarios, escrita por Fernando Vallejo y llevada al cine po Schroeder. Localizada en la Medellín centro mundial de la droga, las historias se entrecruzan entre la pobreza, la delincuencia organizada y un fuerte (y contradictorio para la sensibilidad occidental) sentimiento religioso como única salida al túnel. Su lectura es apasionante, aunque agria, claro está.

Texto: Vicente Camarasa
Fotos: Thomas Milz

http://sdelbiombo.blogia.com/

Otras páginas de interés:
http://blogs.20minutos.es/enguerra/post/2007/02/09/favela-mare-narcos-12-anos-edad
http://sinfuturoysinunduro.wordpress.com/2008/07/18/tropa-de-elite-violencia-en-las-favelas
http://www.bifurcaciones.cl/001/ciudaddedios.htm
http://elyacare.wordpress.com/2008/03/26/favelas-estados-en-el-estado-de-brasil 

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