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[art_3] España: La Granada judío-islámica de los zirís
Ibn Gabirol y la fuente de los leones
 
Casi tres siglos antes de construirse la Alhambra, Granada fue ya un reino próspero y fascinante dirigido por visires judíos que pusieron su inteligencia a favor de una dinastía de origen norteafricano, los ziríes. Era el siglo XI, cuando la gran guerra civil (fitna) había roto la unidad del califato de Córdoba, creándose un mosaico de pequeños estados llamados los reinos de Taifas.

Uno de los más poderosos fue el creado en Granada que abarcaba Almería y Málaga, manteniendo fuertes lazos con el norte de África. En aquel territorio muy pronto comenzó a destacar una figura principal: el judío Samuel Negrella, jefe de todas las juderías hispanas y consejero favorito del rey Habus y más tarde su propio hijo (Jose Negrella) del sucesor, el rey Badis. Bajo sus mandatos la ciudad alcanzó prosperidad y un intenso (aunque efímero) destello en donde la poesía y la arquitectura brillaron con viveza.

El Albaicín de Granada
y los restos de la muralla zirí (XI)
Puente del Cadí

Fue el momento en donde los judíos realmente comprendieron que su segunda patria era Sefarat (Al Andalus) y, sin perder sus raíces religiosas, supieron integrar lo mejor de la cultura musulmana. Crearon entonces un lugar casi mítico para la cultura mosaica que tuvo como centro la judería y el barrio que hoy conocemos como el Realejo.

En él floreció especialmente la poesía con Negrella (el visir del rey) e Ibn Gabirol como sus principales representantes. Una lírica exquisita que hablaba del amor, del poder o de la muerte en medio de los enredos cortesanos.

Precisamente será uno de sus poemas lo que ha dado la pista a varios especialistas (O. Grabar entre otros) para datar la famosa fuente de los leones de la Alhambra en un periodo muy anterior al nazarí, vinculándolo con algunos tópicos del mundo hebreo, como el templo de Salomón y su mar de bronce, con una fuente sobre un cristal tan trasparente que la propia reina de Saba se arremangó su vestido para no mojarlo.

Hay un copioso estanque que semeja
al mar de Salomón,
pero que no descansa sobre toros;
tal es el ademán de los leones,
que están sobre el brocal, cual si estuvieran
rugiendo los cachorros por la presa;
y como manantiales derraman sus entrañas
vertiendo por sus bocas caudales como ríos.
Y junto a los canales, hincados, corzas huecas
para que el agua sea trasvasada
y rociar con ella en los parterres
las plantas y asperjar los juncos de aguas puras
y el huerto de los mirtos con ellas abrevarlo;
y siendo como nubes, salpican un ramaje
fragante, con aromas de esencias, cual si fuera
de mirras incensado.
(Tomado de artecreha)



Todo ello, sin embargo, se cortó de raíz poco tiempo de ser instalado, tras una terrible la persecución y matanza de los judíos granadinos de diciembre de 1.066. Reinaba para entonces Abd Alláh, el último rey de la dinastía que tuvo que pagar fuertes parias a Alfonso VI para ser protegido de su eterno rival, el reino taifa de Sevilla.

Enredados entre estos impuestos y las numerosas batallas, el reino irá perdiendo poco a poco fuerza, siendo uno de los de los que pidan (junto a Sevilla) ayuda a los almorávides, nueva dinastía triunfante en el Magreb. Con su entrada se desvanecerá definitivamente el sueño de un reino independiente y culto que sólo regresará a partir de 1232 con la llegada de los nazaríes al poder (los constructores de la Alhambra).

De todo aquel periodo aún nos quedan muchos restos. En realidad, gran parte del famoso Albaicín fue construido en esta época, con sus famosos cármenes (jardines con vistas hacia la Alhambra). Dentro suyo aún se conserva el alminar de la mezquita mayor (hoy incluido en la iglesia de San José) de técnica cordobesa.

Alminar y aljibe de San José
La ventana de arco de herradura

Resta una parte importante de de la muralla, y numerosos aljibes realizados en ladrillo y aún en uso que servían para el reparto de agua por toda la ciudad. Sus largas bóvedas de cañón o el trabajo decorativo de arcos de herradura y alfices tienen claras semejanzas con el mundo toledano.

Aljibe de San Nicolás
Aljibe de San Miguel

Para cerrar este pequeño paseo por la Granada Zirí, no deberíamos olvidar uno de los hamman (baños públicos) mejor conservados del mundo islámico, el llamado del Nogal dividido en varias estancias (siguiendo el esquema de las termas romanas) del que sólo nos queda su esqueleto constructivo (estaría pintado y estucado).


Lucernario estrellado de los baños reales de la Alhambra

Para saber más hay dos libros especialmente recomendables:
Uno es una novela. El mar de Bronce de Felipe Romero (2006) que nos permite descubrir la vida cortesana en tiempos de Negrella y el culto a la poesía centrado en la figura de Ibn Gabirol. El otro es una verdadera rareza con la que a veces nos regala la historia. Las memorias de Abd Alláh, el siglo XI contado en primera persona (como lo tituló su traductor Levi Provencal) en el que podemos ser testigos directos de la crisis agónica del último de los ziríes, enfrentados entre varios reinos, el cada vez más poderoso de Castilla y los, en franca decadencia, taifas de Sevilla o Almería.

También existe una página muy interesante para la época zirí (download)
Para ver todos los aljibes de Granada

Texto + Fotos: Vicente Camarasa

Para saber más:
http://seordelbiombo.blogspot.com

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