ed 09/2014 : caiman.de

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[art_1] España: Don Carmelo y Cayetana en el Camino de Santiago
Capítulo Veintidos: Melancolía y "Angélicas" en Astorga
Etapas: [22] [21] [20] [19] [18] [17] [16] [15] [14] [13] [12] [11] [10] [9] [8] [7] [6] [5] [4] [3] [2] [1]
 
20 de Junio de 2013 a las 7 y media. Tarde y mucho más lentamente de lo normal partimos desde Hospital de Órbigo, todavía cansados por la paliza de ayer, nuestra etapa de los horrores. Sin embargo, la etapa de hoy será más corta que la mitad de la de ayer, así que una bagatela, caminar y cantar. Incluso se asoma de nuevo el sol, después de esconderse durante dos días enteros, para alumbrarnos el Camino. Pero a pesar de los rayos del sol, las temperaturas siguen siendo bien fresquitas. Las cumbres más altas de la Sierra de Teleno (hasta 2.288 metros), todavía cubiertas de nieve en esa parte más meridional de los Montes de León, de repente parecen muy cerca y su vista nos acompañará durante los próximos dos días.

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Después de que hayan tratado óptimamente la herida que dejó la inmensa ampolla en el pie izquierdo de Cayetana anoche en el albuergue de peregrinos, hoy la niña ya puede andar casi con normalidad. Sin pausas caminamos por un paisaje que poco a poco pierde su aspecto de estepa monótona y se pone un manto más verde con cada kilómetro que avanzamos hacia el oeste. Flores, retama y muchos árboles caracterizan el nuevo panorama. A las 11 de la mañana ya descubrimos la antigua ciudad de Astorga en el horizonte. De su época romana sólo queda una parte de las murallas. Desde lejos esa pequeña capital de provincia en el extremo oeste de Castilla con sólo 10.000 habitantes está dominada por una pareja desigual de monumentos: la gran Catedral con su fachada imponente y el castillo sorprendente del arquitecto famoso Antonio Gaudí. Astorga se puede llamar "doblemente" ciudad del Camino, porque aquí se unen dos vías jacobeas, el Camino Francés y el Camino más largo, la Vía de la Plata que tiene su origen en Sevilla. Antes de que los peregrinos puedan entrar en la bella ciudad de Astorga, tienen que superar un último obstáculo: la línea ferroviaria a Santiago. Hay que subir un puente peatonal altísimo para cruzarla. Parece una construcción muy reciente, probablemente han construido ese puente sobre todo para dirigir la afluencia de peregrinos que sigue creciendo cada año, al llevarlos a cruzar la vía ferroviaria por el camino más corto y sin desvíos.

Finalmente llegamos al centro y nos encontramos ante el "Mini-Neuschwanstein" de Gaudí con sus torrecillas y cornisas. Quizás se trata del único Palacio Obispal que nunca fue habitado por ningún obispo  y hoy día sirve como Museo del Camino de Santiago. ¿Cómo llegó el prestigioso arquitecto Gaudí, el que siendo también un catalán patriótico, realizó un 98% de sus obras en Barcelona y sus alrededores, a ocuparse con un proyecto aquí en este lugar remoto en una provincia apartada? La razón fue que tenía un enchufe catalán por aquí, ya que el Obispo Grau Vallespinós, quien le dió el encargo en el año 1886, también fue catalán y quería disponer de un palacio elegante que combinara  comodidad moderna con una visión que evocaba la España caballeresca de las guerras de la Reconquista. Así  Gaudí  llegó a crear directamente al lado de la Catedral ese castillo de granito en un estilo "gótico-fantástico”, un monumento que comparado con sus creaciones más famosas en Barcelona parece algo indeciso y mucho menos atrevido (al menos contemplado por fuera). El Obispo murió antes de ver su palacio acabado y su sucesor ya no quiso vivir aquí, el edificio le parecía "demasiado moderno".

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Como no encontramos directamente nuestro albergue de peregrinos, preguntamos en la Oficina de Turismo donde unas empleadas muy diligentes nos ofrecen información sobre la historia de Astorga y nos explican el Camino al albergue. La verdad es que no hay prisa ninguna, ya que el albergue "San Javier" dispone de 100 camas hechas para acoger a peregrinos cansados, y a esa hora temprana a las 12 de la mañana será imposible que todas ya estén ocupadas. Pero de todas maneras preferimos explorar la ciudad sin las mochilas pesadas. El albergue lo han establecido en un antiguo palacio renacentista que tendrá unos 450 años, con muchos esfuerzos fue adaptado a su nueva función de acoger a peregrinos. Una cosa ya queda clara al subir a la segunda planta donde se encuentran nuestras camas: la escalera de madera centenaria es romántica y auténtica, pero a cada paso produce sonidos que harían honor a cualquier productor de fondos sonoros de películas de miedo. Y contando los cien peregrinos que pernoctan aquí, suponiendo que dos tercios de ellos tengan que bajar en algún momento de la noche a los servicios en la primera planta, será una esperanza vana conciliar el sueño aquí. Además no hay calefacción dentro de esos muros antiguos – y con el frío que hace nos vendrían bien dos sacos de dormir a la vez para cada uno.

Así que volvemos a salir rápidamente al sol, por lo menos por la tarde calienta los vientos que vienen de las cumbres nevadas. Y sobre todo la luz ilumina la grandiosa fachada barroca de la Catedral gótica de Santa María, subrayando su monumentalismo.

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Llenos de asombro quedamos inmóviles ante esta maravilla, una ópera arquitectónica que toca todas las teclas del efectismo barroco: presenta ángeles que bailan o tocan instrumentos, un sinfín de agujas que se elevan hacia el Cielo, diminutos puentes con volutas, los que enlazan la fachada con las dos torres, balcones y cornisas frágiles, formadas por angelitos innumerables, ninfas y demás seres fabulosos. Todo el conjunto está coronado por un rosetón trasparente entre elegantes baldaquines de piedra que parecen inspirados por la India. Comparado con esa erupción de fantasía del Barroco, incluso el castillo de Gaudí queda descolorido. De repente Cayetana descubre una pareja de ángeles semidesnudos los que se repanchigan con postura indolente, escoltando a un Niño Jesús en el arco a la derecha del portal principal de la Catedral. El relieve muestra un listón que sale de la boca del Niño Jesús y no me asombra que mi joven acompañante no entienda la inscripción en latín (¿qué aprenden los niños actualmente en la escuela aparte de jugar con sus móviles?). Tengo que traducirsela: "El que de vosotros esté sin pecado, tire el primero sobre ella una piedra…" Aquellas eran las palabras famosas de Jesus dirigidas a los fariseos y jueces autoproclamados sin piedad que quisieron lapidar una adúltera (y dejaron caer las piedras al escuchar esas palabras divinas).

Ese lema crstiano le gusta a Cayetana y contemplando los ángeles eróticos de la fachada unos momentos más tarde, con gran sorpresa mía se pone furiosa la chica y empieza a atacar la doble moralidad de la Iglesia. "Es que la Iglesia está llena de fariseos que quisieran tirarnos piedras y al otro lado – mira esta fachada – con tanto erotismo la Iglesia también ha hecho propaganda pa sí misma: como ya me enseñaste, durante el Renacimiento no sólo Miguel Ángel nos presentó a Cristo como héroe desnudo y en el Barroco como vemos aquí los ángeles podrían haber salido de un cartel de publicidad de Dolce & Gabbana y la gente ní se da cuenta. Y luego desde siglos la misma Iglesia nos cuenta en sus sermones lo maldito que es todo lo que tenga que ver con el cuerpo y condena cada mirada a un cuerpo desnudo – ¡y sólo porque los frailucos nos tienen envidia, ya que ellos no deben ni pensarlo!"  "¡Baja la voz!", advierto nerviosamente y lanzo una mirada a la taquilla donde venden las  entradas para entrar en el Reino del Cielo. Tengo miedo de que debido al discurso tan rebelde de Cayetana al final no nos dejen entrar en un templo.

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A las 4 de la tarde abren puntualmente de nuevo las puertas de la Catedral y entramos. Como todavía es el tiempo de la Siesta, tenemos el raro privilegio de estar casi media hora completamente solos en las naves catedralicias.

Dedicamos por lo menos un cuarto de hora a contemplar el gigantesco Retablo Mayor renacentista de casi 20 metros de altura (1553 – 1558) de Gaspar Becerra. Después de que Cayetana haya sacrificado una moneda de 1 Euro para iluminarlo, todo ese universo de esculturas y relieves brilla en tonos dorados.

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Dejamos volar nuestra imaginación inspirada por el arte sacro. Allí en alturas celestiales impresiona la filigrana de las bóvedas goticas, en la nave lateral izquierda la famosa de Gregorio Fernández (1626) compite con otra Inmaculada sin gran valor artístico, pero también encantadora, la que manda rayos de cristal de sus manos. Un rayo de sol mágico ilumina el relieve del Cristo Resuscitado en el retablo de una capilla lateral y en el pedestal de otro retablo descubrimos la pintura sencilla de un barco solitario en busca del lucero del alba. Lo único que escuchamos es el eco de nuestros propios pasos y habiendo acumulado tantas impresiones magníficas estamos a punto de finalizar nuestro paseo místico y meditativo por la Catedral, cuando de repente una auténtica invasión de tres clases de niños inunda las naves catedralicias y acaba radicalmente con el silencio sacro.

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Cuando salimos y caminamos desde la Catedral al palacio de Gaudí, el Cielo se viste de nuevo con un manto oscurísimo de nubarrones que anuncian una tormenta. De un golpe, iluminada por el primer relámpago, toda la ciudad parece convertirse en los bastidores de una película de vampiros y el palacio obispal de Gaudí es un castillo de Transilvania. Pero la pareja de bellísimos ángeles de bronce, guardianes delante del portal, está dispuesta a defender la puerta de entrada contra todas las criaturas de mala intención. Entramos en el mundo mágico de Gaudí – y después de unos momentos ya estamos encantados profundamente. La composición arquitectónica produce efectos mágicos. Sobre todo la integración de la luz como elemento de la arquitectura nos parece genial, las altas ventanales multicolores crean una atmósfera misteriosa y como las salas no están completamente separadas, siempre se abren nuevas perspectivas, especialmente mirando desde la balaustrada a la Capilla en la primera planta. Muy logradas son las "ventanales humanas" (así llama Cayetana las ventanales multicolores del Arte Nuevo de Gaudí que parecen siluetas de seres humanos estilizados con cabeza).

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De repente un trueno tremendo hace vibrar el palacio de la fantasía de Gaudí. La tormenta es breve, pero sigue lloviendo cuando salimos de nuevo, y el frío vuelve con más intensidad. La Plaza Mayor con el monumental Ayuntamiento barroco está llena de charcos, así que nos refugiamos debajo de los soportales de la plaza y Cayetana lanza maldiciones contra las nubes. La lluvia hace bajar las temperaturas  y a la vez nos deprime, durante el Camino de vuelta al albergue una profunda  melancolía de color morado grisáceo va cubriendo toda la ciudad al pie de los Montes de León. Un poco más trade, Cayetana, malhumorada,  está sentada encima de su saco de dormir, y no sabe decidirse si quiere acostarse y esconderse en su saco de dormir antes de la hora del crepúsculo o no. Por lo menos no ha realizado su amenaza de ayer de subir aquí al tren para volver a Andalucía. Pero está tan desanimada que sólo veo una posibilidad de verla de nuevo contenta. "¿Chocolate?" susurro, explicando que en el siglo pasado Astorga fue la capital española del chocolate, y propongo que en seguida pueda salir corriendo para comprarle unas tablillas de chocolate en la antigua tienda detrás de la Catedral. Mi compañera no contesta, pero en la expresión de sus rostro puedo observar una sonrisa apenas disimulada. Para mi es una orden y llego corriendo a la tienda tradicional de Álvarez Benedi para comprar tablillas con almendras enteras, típicas de Astorga. El nombre de esas tablillas de chocolate con almendras de tamaño considerable es celestial: "Angélicas".

Al verlas Cayetana abandona inmediatamente su estado de depresión letárgica y toma una tablilla entera. Esa droga más sana y deliciosa del mundo, por la que el globo entero tendrá que estar eternamente agradecido a México, produce milagros.

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Incluso antes de haber terminado la primera tablilla colosal, Cayetana vuelve a sonreír y al mirar por la ventana, se nos presenta un milagro mucho más grande e inesperado. Los nubarrones se han desvanecido y unos diez minutos antes de ponerse detrás de las cumbres en el oeste, el sol poniente inunda Astorga con una luz irreal que ya no parece de este mundo. Sacamos nuestras máquinas y salimos corriendo para hacer fotos. Las callejas, el Convento del Espíritu Santo enfrente de nuestro albergue, las torres, volutas y ángeles de la fachada catedralicia – todo está iluminado por una luz cambiando de color dorado a cobrizo. ¿Una promesa para mañana?

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Esta noche Cayetana no sueña con nada, porque no consigue dormirse. El concierto de sonidos sospechosos ofrecido gratuitamente por la escalera centenaria impide que la pobrecita pueda entrar en el reino de los sueños.

Texto + Fotos: Berthold Volberg

Recomendaciones y enlaces: Etapa desde Hospital de Órbigo hasta Astorga: 17,5 Kilómetros

www.aytoastorga.es/turismo-y-ocio/
www.arteguias.com/catedral/astorga.htm
www.redalberguessantiago.com
www.turismocastillayleon.com

Alojamiento en Astorga
A
lbergue privado de peregrinos  "San Javier", establecido en un palacio renacentista del Siglo XVI, Calla Portería 6, Tel. 987-618532, lavadora y secadora, cocina, Internet, desayuno. Recomendable sólo en verano, ya que no dispone de calefacción. Muy cerca de la Catedral. Cama: 8 Euros

Gastronomía en Astorga
Restaurante "El Capricho", C. Santiago (Esquina con C. Santiago Crespo): Menú de peregrinos (3 platos con vino) – hay distintas categorías: 12 - 18 Euros.

Tienda de chocolate y mantecados Álvarez Benedi (detrás de la Catedral, C. Doctor Mendo Perez): una tienda tradicional que tendrá un siglo, nada fashion, sino muy auténtica y las tablillas con o sin almendras resultan baratas y tienen un tamaño considerable.

Iglesias y Monumentos
Catedral Santa María de Astorga: un templo de estilo gótico tardío (la construcción comenzó en 1471), en su interior, aparte de la sillería gótica del coro de Juan de Colonia, predomina el estilo renacentista (Retablo Mayor espectacular de Gaspar de Becerra; 1553 – 1558, e Inmaculada de Gregorio Fernández, 1626). Fachada ultrabarroca llena de ángeles y volutas. En el Museo de dimensiones sorprendentes hay de todo, desde sarcófagos paleocristianos y pinturas góticas hasta orfebrería barroca y moderna. Horario (Catedral y Museo): Martes – Sábado 11.00 – 14.00 (verano a partir de las 10.00) y 16 – 18 Uhr (verano hasta las 20 horas), Domingo sólo por la mañana 11 – 13 horas, Lunes cerrado. Entrada 3 Euros (Catedral/Museo). Recomendable el  "billete combinado": Catedral y Palacio Obispal y ambos Museos (Catedral y Camino): 5 Euros

Palacio Obispal de Antonio Gaudí (con el Museo del Camino en su interior): comienzo de la construcción en 1887. Contemplado por fuera no convence del todo, pero en su interior los efectos de espacio, luz y colores son fenomenales, especialmente impresionantes las "ventanales con forma de seres humanos". Uno de los monumentos profanos más importantes del Camino. En el sótano sarcófagos y hallazgos arqueológicos, en la primera planta la exposición de la historia del Camino y obras de arte antiguas, en la segunda planta pinturas modernas (con temática del Camino). Horario: Martes – Sábado: 10 - 14 y 16 - 20 horas, Domingo sólo por la mañana, Lunes cerrado. Entrada: 3 Euros.

Iglesia de San Bartolomé: templo románico-gótico de estructura sencilla (siglos XI – XIII.)

Museo de Chocolate (C. José María): Horario: 10.30 – 14.00 y 16.30 – 19.00. Domingo sólo abre por la mañana, Lunes cerrado. Entrada: 2,50 Euros

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