ed 08/2013 : caiman.de

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[art_1] España: Don Carmelo y Cayetana en el Camino de Santiago
Etapa Novena: En el Paraíso de la Rioja
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25 de Agosto de 2012. Salimos bastante temprano del Albergue de peregrinos de Torres del Río. Aparentemente, Cayetana tiene mucha prisa en llegar a la capital de la Rioja después de caminar por tantas soledades arcádicas: "Logroño – finalmente una ciudad después de tantas…" "No digas otra vez aldeorras", le corto la palabra.

Es que Cayetana hoy está muy impaciente, con pasos grandes y un entusiasmo nunca observado en su actitud, y mucho menos temprano por la mañana, ella va caminando hacia el oeste. Apenas puedo adelantarme, mientras que normalmente ella se queda atrás durante las mañanas.



Ahora incluso empieza a llover (!), y en vano me preparo a escuchar sus quejas, sin ninguna demora sigue su marcha para la conquista de Logroño. Sin embargo, la lluvia, que al principio nos ha parecido refrescante con los 30° grados que hace, aumenta su intensidad, así que paramos para tomar un desayuno tarde en Viana, el último lugar de Navarra en el Camino. La Iglesia lamentablemente está cerrada, pero delante una lápida conmemorativa está dedicada a la persona más famosa que anduvo por estas tierras: Cesare Borgia (César Borja). "Ese hijo de puta", comenta Cayetana espontáneamente al descubrir su nombre grabado en la piedra. Ese "hijo de puta" está presente aquí en cada rincón, por ejemplo con su escudo papal enfrente del palacio municipal. Fue más bien hijo del Papa durante una época cuando el tristemente famoso Papa Alexandro VI. degradó la Santa Iglesia, convirtiéndola en una puta del poder y haciendo del Vaticano su empresa familiar. En un campo de batalla cerca de las puertas de Viana el asesino Cesare Borgia, el que casi habría llegado a subir al trono del Papa, halló su temprana muerte – finalmente. "Y si el infierno existe, allí arderá por la eternidad", juzga Cayetana sin piedad.



Luego tiene mucha prisa en abandonar este lugar, como si tan sólo el nombre de Borja le hubiera provocado una reacción de alergia. Ha cesado de llover y un grafito que muestra una gran concha de Santiago de color azul despide a los peregrinos al abandonar Navarra, antes de que crucemos oficialmente la frontera de La Rioja, la región vinícola más conocida de España.

A Cayetana la veo ahora tan eufórica, espero que no se vaya a llevar ninguna decepción en Logroño. No tengo idea qué tipos de maravillas está imaginando. Pero Logroño no nos defraudará. Aunque en la capital de la Rioja no se encuentran mega-monumentos como en Burgos, León o Santiago, Logroño se presenta como Metrópoli muy simpática de los sibaritas. Ya poco después de cruzar el puente y al entrar en el casco antiguo, un inmenso grafito nos saluda desde la pared entera de una casa, anunciando: "El Camino de Santiago se hace por (E)Tapas". Como el E de etapas está tachada, la palabra se convierte en "tapas". Y para ilustrar ese lema de la buena vida han pintado una mano bastante gorda y barroca, rodeada por vides, la que levanta un pincho lleno de delicias como si fuera una bandera. Aquí saben vivir bien. De Tapa en Tapa – caminando hacia el oeste.



No por casualidad la ciudad de Logroño, poco espectacular a la primera vista, conquistó uno de los tres primeros puestos en el ranking resultado de una investigación de la calidad de vida en las ciudades de España, llevada a cabo por el prestigioso diario EL PAÍS en los años 90 del siglo pasado. Es una ciudad verde con poca industria, (el Ayuntamiento escribe en su web que la capital riojana tiene el mejor aire de todas las capitales de provincia españolas), con gran oferta de posibilidades de deporte y ocio, comida sana y deliciosa, y – naturalmente – con el mejor vino del planeta. La gente de Logroño celebran todo un culto para ensalzar su producto más célebre, decorando muchos escapárates con botellas Magnum de las mejores bodegas de la región.

El epicentro de los gozos culinarios de la Rioja se encuentra en una calleja cuyo nombre se conoce en toda España – la Calle Laurel. Cayetana quisiera ir allí nada más llegar a Logroño. Pero son las 12 de la mañana, así que demasiado temprano para almorzar, y además primeramente hay que cumplir con el deber de los peregrinos: nos llaman las campanas de la Catedral. Contemplamos la bella fachada con sus torres gemelas elegantes añadidas en el Barroco. En su interior la Catedral muestra una estructura del gótico tardío, mientras que en la decoración y en los retablos de las capillas laterales dominan los elementos barrocos . Contrariamente a muchas otras Catedrales de España (Sevilla, Burgos, Toledo) no destaca por una colección de grandes tesoros de arte. "Está vacía", resume Cayetana después de pocos minutos – quizás también instigada por su impaciencia, para abreviar la visita cultural y la meditación, pensando ya en placeres muy mundanas.



Después de haber colocado nuestars mochilas en el albergue y dado una vuelta por la ciudad, al atardecer vamos a la Calle Laurel, donde los anhelos místicos del alma tienen que quedarse fuera, ya que todo aquí lo dominan los caprichos del vientre. Un paraíso de manjares exquisitos. Siguiendo una buena tradición sevillana, entramos en el bar más lleno donde apenas se cabe y conquistamos un sitio no más ancho que una mano para pedir en la barra. Nos é qué pedir, casi me entra vértigo al contemplar la oferta. En la pared detrás de la barra hay cientas de botellas de la Rioja con nombres magníficos, la mayoría desconocidos. Y cuando el camarero me pregunta qué voy a pedir, le doy la respuesta más tonta que habrá escuchado jamás en este templo del vino con nombre de "D.O. Laurel": "Quisiera un Rioja muy bueno."



El camarero sonríe irónicamente diciendo: "Es que aquí sólo hay Riojas excelentes…" Luego me propone recomendarme uno muy especial. "No gracias", replico, para pedirle con orgullo un Marqués de Alvar, queriendo demostrarle que sí entiendo algo de vinos tintos. "I˙Sí, por favor!", le ruega Cayetana, aceptando su recomendación y dándome un empujón. Cuando el camarero está llenando nuestras copas, ella no deja de mirarle y susurra: "Míra allí…" Le digo que ya estoy mirando a ver si descubro algún tinto incluso mejor. Ella sigue susurrando, casi furiosa: "Que no mires las botellas, sino – I˙a ÉL!" Debería haberlo sabido ya, ahora sí me fijo con preocupación en la sonrisa radiante de Cayetana. Así más o menos habrá mirado Santa Teresa de Jesús en su éxtasis místico. Pero aquélla al menos dedicó sus sentimientos a Jesús nuestro Salvador y no – a un moreno barman desconocido.

Tengo que admitir que es muy guapo: alto y muy moreno, casi parece un mulato, con grandes ojos negros y una sonrisa cuyo efecto lo sabe calcular demasiadamente bien. Al mirar a mi compañera ya veo que esta noche será fatigosa. "¿Qué Rioja estás tomando tú?", intento de nuevo a hablar del vino. "Baigorri de Garage – una recomendación SUYA…¿has visto su mirada?" Con "su mirada", dedicada exclusivamente a ella según la interpretación de Cayetana, el guapo que lleva una camiseta de Baigorri da las gracias a todos los que llegan a la barra y siguen sus recomendaciones. Al final me rindo y también le pido el Baigorri Gran Reserva que tanto recomienda, lo que provoca una muy contenta sonrisa suya (por casualidad se trata también del vino más caro de la barra).



"¿Algo más para tí también?", se dirije a Cayetana con su profunda mirada de ojos casi negros. Por momentos, ella no sabe qué contestar, pero abre rápidamente un botón más de su blusa celeste que acentúa su piel bronceada, y finalmente con voz ronca y nerviosa contesta "una copa de lo mismo". Casi me temo que se vaya desmayando hipnotizada. Antes de que pueda pedir la cuarta copa de "lo mismo", exigo enérgicamente la despedida: "Mañana hay que madrugar a las 6 y tenemos que andar 30 kilómetros!" Con muchos esfuerzos, amenazas y promesas consigo sacarla de la Bodega, sin poder evitar que ella deje su número del móvil en un papelito debajo de su copa vacía.

Poco antes de llegar al albergue, Cayetana anuncia decididamente: "I˙Yo me quedo aquí! I˙No voy a seguir mañana!"Naturalmente, lo dice en serio. La verdad es que estoy demasiado cansado para una discusión así. "Pero mi niña, ¿qué les voy a contar a tus padres?" "I˙Pues cuénta que me quedaré en el paraíso!" – "El paraíso no existe en esa vida. Y además, este Camino no se interrumpe, I˙siempre hay que seguir! ¿Y de verdad estás tan tonta de creer que ese guapetón te hará caso? Es que mira a todas con la misma sonrisa…"

Me atrevo a hacer la siguiente propuesta: "Si él te llama antes de las 7 de la mañana o te manda un mensaje, podrás quedarte aquí – en caso contrario seguirémos mañana nuestro Camino." Para mi gran sorpresa, ella acepta la propuesta después de pensarsela un poco. Y su móvil, (I˙qué alivio!), no suena, aunque lo tiene agarrado firmemente durante toda la noche. Después de dormirse finalmente, sueña con una caminata por un desierto, donde de repente llega a una botella gigantesca de vino, alta como una torre catedralicia. Una inmensa mano blanca la hace caer, pero el chorro de líquido que surte no es vino tinto, sino sólo agua.

Texto + Fotos: Berthold Volberg

Recomendaciones y Enlaces::
www.bodegasbaigorri.com

Etapa de Torres del Río hasta Logroño: 21 Kilómetros
Guía Turística de Logroño

Alojamiento en Logroño:
Albergue municipal de peregrinos, C. Ruavieja 32, Tel. 941-248686: cocina, lavadora, secadora, Internet, terraza. Cama 8 Euro. Cierra ya a las 21.30 horas.
Por ello una alternativa recomendable es elegir un Hostal céntrico:
p. ej. Hostal "La Redonda", C. Portales 21, Tel. 941-272409, casi enfrente de la Catedral, habitaciones sencillas 25 Euros

Gastronomía en Logroño: www.callelaurel.org/
En la famosa Calle Laurel hay un Bar Restaurante en cada casa, ofreciendo Tapas de todos los tipos y para todos los gustos, acompañados por los mejores vinos (tintos) del mundo – y a precios sorprendentemente moderados. No hay que temer las muchedumbres: al contrario, es recomendable entrar donde apenas se cabe, ya que el público es un indicador de calidad. Dos recomendaciones de muchas posibles:
"Taberna del Volapie", C. Laurel 4: un bar de tapas andaluz en la capital de la Rioja, camareros/as muy amables , quizás el único restaurante en esa calle que ofrece más especialidades de pescado que de carne, y además vinos blancos andaluces y Jerez.
"D.O. Laurel": un Templo para todos los amantes del buen tinto. Delicias de aire innovador o tradicional acompañadas por las creaciones más selectas de los viñedos de las Bodegas Ramón Bilbao o Baigorri – quien tiene la suerte de probar aquí un "Baigorri de Garage", entenderá que los mejores tintos de la Rioja prefieren tomar aquí en vez de exportarlos. El "Baigorri de Garage" (Gran Reserva) es quizás el mejor vino que he probado jamás hasta ahora.

Iglesias:
www.arteguias.com/catedral/logrono.htm
Catedral Santa María de La Redonda, Logroño, lunes - sábado 8.00 – 13.00 y 18.00 – 20.45 horas, domingo 9.00 – 14.00 y 19.00 – 20.45 horas (una de las pocas Catedrales de España, la que se puede visitar sin pagar entrada)
Iglesia de Santiago, Logroño: Abierto: cada día 8.30 – 13.00 y 18.30 – 19.30 horas

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