ed 06/2016 : caiman.de

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[art_1] España: Una Prueba del Maratón extrema por el corazón caluroso de la Extremadura
 
Sí, esa etapa se convirtió en una prueba del maratón por la estepa. Y al final he tenido suerte, porque la amable señora en la oficina de turismo de Cáceres, al descubrir la concha jacobea en mi mochila, me advirtió que el albergue de peregrinos operada por la Junta de la Extremadura en la orilla del Embalse de Alcántara en la Vía de la Plata se encontraba cerrado actualmente. Cáceres, la secreta capital de la Extremadura, está situada en un tramo central de la Vía de la Plata, el sendero de peregrinación de casi 1000 kilómetros que lleva desde Sevilla a Santiago de Compostela. Las etapas delante y detrás de Cáceres son algo temidas por el peregrino, ya que se trata de las más largas de toda la ruta. Mientras que la etapa al sur de Cáceres (Caiman 2/16) con sus infinitos encinares y el Parque Natural de Cornalvo lleva por uno de los paisajes más bonitos de Europa, nadie diría lo mismo de la etapa al norte de Cáceres. Después de escuchar la advertencia de la Señora en la oficina de turismo tengo que afrontar un desafío especial, porque en vez de (los ya considerables) 33 kilómetros de repente me esperan 45 kilómetros - y por la tarde los temidos 40° a la sombra. Es que el próximo pueblo detrás del embalse y con él la más cercana posibilidad de pernoctación estará 12 kilómetros más lejos hacia el noreste: Cañaveral. Aunque 12 kilómetros por sí solo no parezcan mucho, pero sí después de los 33 ya caminados y con la calor de la tarde no ofrecen una perspectiva muy tentadora para el día siguiente. Mi primera reacción: decido quedarme un día más aquí en Cáceres con fines de recreación, para empezar la aventura del maratón por lo menos con nuevas fuerzas.

19 de Junio de 2015. A las 5.30 horas salgo de Cáceres. Un buen comienzo. Los primeros diez kilómetros hasta llegar a Casar de Cáceres los puedo caminar muy rápidamente, con temperaturas aún fresquitas, muy por debajo de los 30° grados y acompañado por un viento agradable antes y después de la salida del sol. También durante los siguientes diez kilómetros puedo caminar al mismo ritmo, pasando por los miliares romanos que tienen 2000 años, así como por modernos bloques de granito colocados aquí por la Junta de la Extremadura para marcar el Camino de Santiago con cuadrados amarillos y verdes. La Finca Berrueto y la Finca La Higuera desean un ¡Buen Camino! a todos los peregrinos y nos acuerdan que en esta región el Camino casi siempre lleva por terrenos privados, por dehesas y pastos donde rebaños de ovejas, cabras y vacas negras se pierden en la inmensidad de la naturaleza. A la derecha, el Río Almonte interrumpe la monotonía de los pastos.

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Mientras que en los alrededores de Casar de Cáceres hay todavía grandes encinas aisladas que decoran la lejanía monótona del paisaje, ahora ya no puedo descubrir ningún arbolito y el paisaje se presenta mucho más yermo y la vegetación se limita a retamas, zarzas y hierba seca. Antes de las 12 ya veo allá abajo el inmenso Embalse de Alcántara. Debería estar eufórico. Pero el albergue en sus orillas está cerrado. Y en los alrededores del embalse - NADA. El paisaje parece una estepa ondulada de colores amarillos y grises, será verde temprano en primavera, pero ahora en Junio toda la vegetación ya amarilla por sol y sequía. Y el termómetro se acerca ahora a los temidos 40° grados. Me queda una botella de agua llena (y dos vacías) y todavía 12 kilómetros a andar hasta llegar a Cañaveral...

Ahora un desastre sigue al otro. La senda del camino de Santiago de repente está cortada y una señal de desvío indica hacia la izquierda: más metros a caminar. Finalmente el Camino sigue por la esfera de la carretera Nacional 630. El Hostal de Linda y el Restaurant Miraltajo, donde había pensado comprar algo de beber o rellenar mis botellas de agua, ambos cerrados. Ni una fuente, ni una sombra en ninguna parte. Las retamas y las zarzas al lado de la carretera no miden más de apenas medio metro. Ya estoy caminando treinta minutos siguiendo la N 630 y todavía no he visto ni un solo coche. Es una caminata por un paisaje vacío, casi fantasmal. Empiezo a contar los mililitros en mi botella de agua ya solo medio llena. Mi velocidad de caminar ha disminuido dramáticamente, ya me está entrando un leve vértigo mientras sigo tambaleando por las colinas cerca del embalse. La calor de 42° grados no es lo más grave, es que ya no puedo soportar la claridad cegadora. El paisaje quemado por el sol parece reflejar cada rayo de luz, y a pesar de mis gafas de sol bien oscuras ya tengo dolores de cabeza por tanto mirar esa luz sin sombra durante tanto tiempo.

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De repente se alza lejos un inmenso arco espectacular al cielo ¿Un espejismo? No, es la causa del desvío del Camino: el nuevo puente gigantesco, casi acabado para el ferrocarril de alta velocidad (AVE) de Madrid a Lisboa. Esa construcción atrevida y fascinante vale un par de fotos y aún más unos momentos de contemplación, antes de que tenga que seguir mi Camino y pensar en cómo sobrevivir.

Es completamente absurdo. Estoy caminando media docena de kilómetros al lado de uno de los cuatro embalses mayores de Europa y sin embargo debo tener miedo de morir de sed aquí mismo. La inmensa superficie de agua que brilla allá abajo parece inalcanzable, se encuentra cientos de metros más baja que la carretera y no hay ningún sendero, sólo pendientes resbaladizos llenos de cantos rodados, difíciles para bajar y aún más terribles para luego subir de nuevo por esas cuestas. El riesgo ma parece demasiado grande. Si me caigo allí, ningún alma me descubrirá. Aquí por la carretera por lo menos pasa un coche de vez en cuando. Así que sigo caminando por las soledades inundadas de luz cegadora - ahora un poquito cuesta abajo. Y aparece mi salvación: el antiguo puente del ferrocarril, única sombra en 20 kilómetros! En seguida busco refugio allí, tomando mi mochila como almohada me tumbo en la hierba seca y mis ojos renacen en este oasis de sombra en medio de un desierto de luz. De repente escucho una voz - un ser humano, el primero en el día de hoy! Es un ciclista simpático, el que me pregunta si estoy bien, o si tiene que salvarme. Le doy las gracias y respondo que ya estoy salvado (aunque no estoy seguro del todo) y que después de una breve pausa seguiré mi Camino. Al despedirse me dice para motivarme que desde aquí sólo faltan 5 kilómetros hasta Cañaveral.

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Los dos últimos kilómetros ya sin nada de agua y cuesta arriba. Con la poquita fuerza que me queda me tiro hacia arriba, agarrándome a la banda de guía, hasta llegar a la primera casa de Cañaveral donde casi tropiezo con dos otros peregrinos. Un viejo italiano y una turista de los EE UU, la que siempre se queja de todo, ambos tendrán más de 70 años. No sabían que el albergue del Embalse estaba cerrado y llevaban muy poca agua, pensando quedarse en aquel albergue. Al final unos obreros del AVE les han salvado la vida con un par de botellas de agua. Los pobres ya no parecen muy vivos (sin tener espejo, supongo que mi aspecto tampoco será muy refrescante) y no me asombraría si a las 4 de la tarde al lado del letrero de Cañaveral nos desmayaramos los tres juntitos.

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Entramos casi muertos en el Restaurante "Delfi", donde bebo al principio 2 litros de agua y luego medio litro de cerveza y otro medio de vino rosado y naturalmente pido el menú más rico en calorías posible. El albergue de peregrinos en Cañaveral también se encuentra cerrado (aunque sólo por vacaciones) y así el "Hostal Málaga" se convierte en el último refugio para 12 peregrinos que sobrevivieron esa prueba del maratón por la estepa. No pienso ni un segundo en visitar el pueblo - hoy ni un metro más. Mi sueño es pesado, hasta que me despierto poco antes de las 6, porque estoy cayéndome al vacío. Acabo de soñar que estaba subiendo por el inmenso pilar de un puente, para alcanzar en la cima del puente una botella de agua, y me despierto en medio de la caída.

Texto + Fotos: Berthold Volberg

Alojamiento y gastronomía en Cañaveral:
Hostal Málaga, en la calle principal, casi al final, Tel. 927-300067, habitaciones sencillas (20 €) y dobles (35 €) sin desayuno, Menus buenos y baratos

Bar / Restaurante Delfi, también en la calle principal, antes de llegar al Hostal Málaga, Menus baratos, trato amable

Un mensaje importante:
Estimada Junta de la Extremadura,
en caso de que no tenéis la intención de reabrir el Albergue del Embalse, por favor hay que construir urgentemente una fuente con agua del Embalse (que bastante hay) al lado de la N 630, para salvar a la vida a los peregrinos que pasan en verano por allí. O esperad hasta que alguien muera de sed por allí?

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