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[art_2] España: El origen de Madrid
EL MAYRIT ISLÁMICO

Según cuenta Ibn Hayyan (famoso historiador andalusí): 
Durante su reinado (Mohamed I, hijo de Abderramán II) se deben hermosas obras, muchas gestas, grandes triunfos y total cuidado por el bienestar de los musulmanes, preocupándose por sus fronteras, guardando sus brechas, consolidando sus lugares extremos y atendiendo a sus necesidades. El fue quién ordenó construir el hisn (castillo) de Talamanca, y el hisn de Maytir y el de Peñafora. Con frecuencia recababa noticias de las marcas y atendía a lo que en ellas ocurría, enviando personas de su confianza para comprobar que se hallaban bien.

Los orígenes de Mayrit fueron, por tanto, bien modestos. Un simple Castillo que formaba parte de una larga red defensiva que protegía los pasos del sistema central (junto a Alcalá, Salamanca, Atienza...). Junto a él existía otro lugar también protegido o alcabar, en donde se mantenían las caballerías y posiblemente se cultivara para evitar el hambre en los asedios.

Junto a este castillo, muy cerca del Palacio Real, pronto se creó una pequeña ciudad o medida, luego amurallada. Restos de esta muralla árabe se encuentran junto a los pies de la Almudena.








Muralla árabe de Madrid

Algunos historiadores hablan de una supuesta segunda muralla árabe, que ampliaría la ciudad, siempre pequeña, con muchos soldados y un puñado de agricultores, que sin embargo tuvo, al menos dos mezquitas. Una principal o de viernes (luego iglesia, Santa María, que fue finalmente derribada, muy cerca del cruce de Mayor y Bailén) y la de San Nicolas (VER MADRID, JULIO), más tarde reedificada sobre cimientos islámicos.

Su referencia espacial era el arroyo Matrice (actual calle Segovia que tenéis magníficamente dibujado en SAN PEDRO, MADRID, JULIO). A su lado contrario (actual plaza de la plaza) se encontraba una escasa población mozárabe (cristianos dentro del Islam), con una pequeña ermita (actualmente San Isidro) y un cementerio musulmán

Sin embargo lo más interesante del Mayrit islámico fue un curioso sistema de abastecimiento de agua que, en la actual sólo persiste en Teherán y Marraquest. Fueron llamados canats (de origen mesopotámico) y en Madrid, viajes de agua: largos tramos subterráneos que llevaban el agua de manantiales periféricos hasta el centro de la medina

Para localizar el agua subterránea se recurría a un muqanni (ingeniero de conductos subterráneos) que observaba el terreno, normalmente junto a arroyos secos en verano (Calero, Abroñigal, actual M-30) o aprovechando la infiltración del agua de la lluvia. Una vez encontrado se excavaban pozos unidos con minas.

Los canats, de un metro de ancho y 1.80 de alto, se revestían de ladrillo rematados en forma de lomo de caballo o arco de medio punto en su interior, y de hasta 55 metros de profundidad. El agua se movía por caños de barro cocido sin vidriar engarzados por cemento y sebo de buey o aceite en las junturas interiores para endurecerlos (o directamente sobre un lecho de piedras de río), con andenes laterales para que pudieran andar los poceros

De una forma regular se realizaban pozos de aireación en donde había cigüeñales de origen egipcio que era un largo brazo de palanca apoyado en un palo vertical horquillado, con un cubo en el extremo y libre para su manejo el opuesto. Solían cubrirse con una losa de piedra con orificio.

Cada cien pasos existían una serie de depósitos subterráneos llamados arcas donde el agua reposaba para volverse cristalina, y otros denominados cambijas, para desviar el agua en ángulo recto de los que partían canillas o viajes secundarios.

El arca principal se encuentra aún hoy conservado. En la plaza cerrada, en una de las salidas de la Plaza Mayor, se encuentra un extraño cubo al que se colocó una cruz encima: éste era el arca, aun en funcionamiento.

Existieron muchos canats, aunque el más largo de ellos arrancaba desde las fuentes de Canillejas (junto a la Junta de distrito) y, bajando por el subsuelo de la calle de Alcalá, pasaba Ventas, Goya y se encaminaba al arca de la Puerta Cerrada.

Y si todo esto os parece casi imposible de imaginar, intentad pensar cómo era el paisaje del momento. La Plaza mayor o la de Ópera ya eran campo y estaban cubierta por lagunas estacionales en donde los primeros reyes cristianos de Madrid iban a cazar aves. El centro de Madrid estaba lleno de huertas regadas por los canats. En la plaza de la Paja o en Atocha u Ópera había olivos y campos de trigo, y junto al actual viaducto se hacían unas magníficas cerámicas y estaban las tenerías (curtido de pieles) que más tarde se trasladaron al Rastro. En torno a esta calla Segovia existirían varios baños árabes o hamman.

En la actualidad se ha rehabilitado un hamman (moderno) en la calle Atocha. Si alguna vez se realiza este recorrido, como veis más imaginario que real, sería el lugar perfecto para terminarlo. El aroma del agua perfumada, el ruido de sus caños, sus distintas temperaturas y, luego, una comida islámica y un té nos podrían terminar por sentirnos como aquellos madrileños de hace más de diez siglos. Mil años en una ciudad siempre asombrosa. Podéis saber algo más de él: www.medinamayrit.com/site/medina/video/en

Texto + Fotos: Vicente Camarasa

22/07/2008 10:15 Autor: sdelbiombo. #. Tema: Madrid

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